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Durante las vacaciones de verano, los niños y las niñas pasan más tiempo con la familia. Los abuelos suelen ser la opción más habitual cuando la conciliación se complica durante los dos meses y medio que duran las vacaciones de nuestros peques.

Es posible que te sientas obligada a enviar a tus hijos a un campamento de verano o a casa de los abuelos. Quizá en tu familia podáis conciliar las vacaciones de verano y aprovechéis este tiempo para pasar tiempo en familia. En el pueblo, en la playa o cualquier sitio lejos de la rutina que nos ahoga en verano. Pero en la mayoría de los casos, tus peques van a compartir más comidas con la familia durante las vacaciones.

¿Qué tenemos que tener en cuenta si durante las vacaciones de verano nuestros peques comen con los abuelos, los primos o los cuñados?

Las reglas cambian. No podemos controlar todo lo que los peques vayan a comer mientras estén con otras personas. Sobre todo, si no estamos con ellos todo el verano. ¿No te puedes encargar al 100% de la alimentación de tus peques? Si no puedes hacer la compra, cocinar, preparar los alimentos tú sola o solo, vas a tener que soltar el control. Vas a tener que dejar que tu familia se encargue de que tus hijos coman sano. Ya sean tus padres o tus suegros, tus hermanos, hermanas o cuñados… los que vayan a gestionar la comida para tus hijos, vas a tener que confiar en ellos y en su palabra.

Intenta llegar a un equilibrio. Llegad a acuerdos con respecto a las reglas, los hábitos alimentarios y los límites. El equilibrio será diferente en cada familia. Seguramente tengas que sentarte y tener una conversación con ellos para encontrar un punto intermedio que convenga a vuestra familia en particular. Teniendo en cuenta las prioridades de cada parte (padres vs abuelos) y comunicándolas de forma asertiva, será más sencillo llegar a un equilibrio saludable.

Las vacaciones de verano son un momento específico del año. Si durante todo el año nuestros peques comiesen en casa de los abuelos, estos consejos serían diferentes. Pero pese a que es importante que nuestros peques coman saludable también en verano, al dejar su alimentación en manos de otras personas, tendremos que llegar a acuerdos saludables sin imponer nuestras reglas. Pon en una balanza la alimentación de tus peques y el tiempo de calidad que pasamos en familia.

Los cuatro pasos para conseguir que tus peques coman sano en verano incluso si tú no estás ahí para asegurarte de ello.

  1. Haz una lista de tus prioridades sobre la alimentación de tus peques
  2. Habla con tu familia y comunícales tus prioridades de forma asertiva y respetuosa
  3. Llegad a un equilibrio saludable (sobre las reglas, los hábitos saludables y los límites)
  4. Respetad las reglas que hayáis decidido en familia para que a tus peques les llegue el mismo mensaje desde ambas partes.
Un ejemplo práctico:

En la casa de los abuelos siempre se desayuna zumo, leche con chocolate, croissants y galletas con mantequilla. Para ti, este desayuno es una aberración y no quieres que tus hijos empiecen el día con un desayuno tan poco nutritivo.

Tus peques van a quedarse en casa de sus abuelos durante un mes y solo podréis ir a visitarles los fines de semana. Para evitar que tus peques desayunen así, tienes una conversación con tus suegros y les explicas de la mejor forma posible por qué es importante para ti que tus peques coman alimentos saludables desde que se despiertan. Les das alternativas de desayunos saludables: fruta, yogur natural, pan con aceite y tomate, bol de queso fresco batido con fruta, huevo pasado por agua, leche con cereales sin azúcar…

Cuando vayas de visita durante el fin de semana, invierte tiempo para enseñarles recetas sencillas saludables para desayunar (y otras comidas del día). Demuéstrales que es fácil comer sano y que tus peques lo disfrutan incluso más que los desayunos poco saludables.

Llega a un acuerdo con ellos. Por ejemplo: ofrecer siempre alimentos saludables y no comprar productos poco nutritivos. Poned límites saludables. Por ejemplo: comer un bollo como máximo una vez a la semana, y solo si lo piden los peques.

Cada familia es un mundo. Intenta llegar a acuerdos saludables que acepten las personas que van a hacer la comida a vuestros peques. Y hacedlo lo más sencillo posible, sin demasiadas exigencias. En vez de pedirles que hagan platos complicados, podéis pedir que siempre haya verdura en el plato, fruta para merendar, que los lácteos sean sin azúcar, que les den siempre agua para beber en vez de zumos o refrescos…

Y si necesitáis ayuda, siempre podréis hacer una sesión de nutrición en familia para que entiendan, de forma profesional, por qué es importante que los peques tengan una alimentación saludable también durante las vacaciones.

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