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La cultura de la dieta celebra la llegada del verano con la bien conocida OPERACIÓN BIKINI. Es el momento de gloria para todos los vendehúmos que viven a costa de los complejos de los demás. Me gusta imaginarme la cultura de la dieta como un grupo de música que lanza su hit del verano. Y como muchas de las canciones que escuchamos sin parar, la operación bikini es cuestionable.

La cultura de la dieta es un arma de doble filo: te repite hasta la saciedad que no tienes el cuerpo ideal que la sociedad espera de ti. ¿Con qué objetivo? Crearte la necesidad de cambiar, adelgazar, bajar de peso, tener un cuerpo más bonito, más musculoso, más definido, con menos celulitis… Pero tranquila, cuando hayan conseguido que te avergüences de tus complejos o hayas creado complejos nuevos que alimentar, te darán la solución mágica. Dietas, quemagrasas y extracto de alcachofa para que, al llegar el verano, puedas lucir un “cuerpo 10”. Obviamente, el cuerpo 10 que la misma cultura de la dieta te ha vendido, consiguiendo que quieras encajar en un canon de belleza impuesto y poco realista.

¿Pero sabes qué?

Tu cuerpo ya es un cuerpo 10.

La operación bikini debería ser tan sencilla como ponerte el bikini y tirarte de bomba a la piscina. Pasearte por la playa vestida como te dé la gana (o desnuda, por qué no), sin que nadie te diga cómo tiene que ser tu cuerpo, tu peso o tú mismo o misma.

En vez de creernos lo que nos dice la sociedad sobre la belleza, el cuerpo perfecto o el peso ideal, pongamos de moda el amor propio. Si no te sientes capaz, puedes pedir ayuda a una psicóloga y/o una nutricionista o dietista que te acompañe a llevar un estilo de vida saludable sin poner en peligro tu salud física ni tu salud mental. Sin dietas, mejorando tu relación con la comida, con tu cuerpo y tu autoestima.

¿Y qué pintan los niños en todo este lío? Desde pequeños, vivimos la cultura de la dieta como una imposición. Si eres madre, padre o estás en contacto con niños y niñas a diarios, lo único que puedes hacer es protegerlos de la cultura de la dieta. Porque la operación bikini quizá no les afecte por ahora, pero desde la infancia se prepara el caldo de cultivo para hacernos sentir insuficientes. Demasiado bajos. Demasiado altos. Demasiado delgados. Demasiado gordos. Siempre habrá un “demasiado” que les empuje a cambiar algo de ellos o ellas mismos para sentirse dignos de la aprobación social.

Repíteles que son suficientes. Diles que son bonitos. Recuérdales su belleza, exterior e interior. Ayúdales a ser críticos con las imposiciones sociales en general y con la cultura de la dieta en particular. Explícales que la operación bikini es un negocio y que existe porque hay un interés económico que mueve millones en todo el mundo. Cuéntales que los cánones de belleza han ido cambiando a lo largo de la historia, creando inseguridades y complejos diferentes. Muéstrales que estás orgulloso u orgullosa y valora su autenticidad.

Hoy quiero proponerte algo revolucionario: ante la cultura de la dieta, contestemos con amor.

Y si necesitas ayuda para mejorar la relación con la comida de tus peques o tu familia, contacta con Nutritribu.

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