Que tu salud no la determine un anuncio publicitario

Tú decides cómo vives tu vida. Aunque te hayan hecho creer que son los demás quienes deciden por ti. Aunque durante algún tiempo hayan sido otros los que hayan decidido cómo tenías que vivirla. Yo te aseguro que puedes decidir por ti misma. Puedes elegir cómo vivir.

¿Cómo te gustaría que fuese tu vida? ¿Sabrías responder a esta pregunta aparentemente simple? Solo tú puedes responder. Sin peros. Sin deberías.

¿Quieres una vida repleta de salud y vitalidad? Seguro que sí.

La salud es uno de los pilares más importantes de todo aquel que quiera una vida plena, ¿no crees? Todo el mundo quiere salud. Todo el mundo pide salud. Y yo me pregunto, ¿qué hacen para tener salud?

¿Y tú? ¿Cuidas de tu salud? Si quieres salud, no puedes tener una vida malsana y esperar que la salud no te abandone. La salud hay que cuidarla si queremos que se quede.

A esas personas que cuentan que su tatarabuelo vivió “de maravilla”: bebiendo, fumando y comiendo lo que le daba la gana sin tener problemas de salud, yo les haría alguna pregunta que seguro que no se han planteado. Una muy sencilla, ¿saben realmente si estaba sano? ¿Cómo lo saben? Antes la gente moría sin siquiera saber de qué. Las dolencias no se conocían y se ocultaban. La gente no iba al médico ni se hacía reconocimientos tan a menudo. Y además de llevar una vida bastante más activa que la que llevamos hoy en día, la alimentación era muchísimo más saludable. Al menos, no tenían acceso a la enorme variedad de dulces, snacks, comidas precocinadas y productos tan procesados, repletos de sal, azúcar, potenciadores del sabor y aditivos artificiales que tenemos hoy en día.

La alimentación de hace unas décadas era más natural. Se cultivaba en una huerta propia, con cariño y paciencia, con el agua y el sol de cada estación. Nada que ver con los pasillos de un supermercado, repletos de productos comestibles envasados en varios envoltorios de plástico.

No dejes que la publicidad ni las empresas que se benefician de que tú malcomas decidan por ti. No permitas que las personas que no quieren darse cuenta de la realidad te lleven a vivir pensando que eres más feliz destrozando tu salud que cuidándote.

La felicidad no es un refresco azucarado. Y si lo es, te aseguro que no es la única forma que tienes para ser feliz. Puedes elegir. Puedes reeducar tus gustos y conseguir que te haga feliz algo que también potencie tu salud.

No, no todo lo que está rico es malo. No todo lo que te gusta es poco saludable. Eso es lo que te han contado. Para que te creas que los productos que te venden te hacen disfrutar más y ser más feliz que con lo que realmente disfruta tu cuerpo: los alimentos saludables.

Si quieres vitalidad, cuídate y cuida de tu alimentación. Hazlo porque te quieres más a ti mismo que a lo que un anuncio dice que eres tú y tu felicidad. 

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